Correa de distribución  ¿Qué es y cuándo hay que cambiarla?

 

La correa de distribución es fundamental para el correcto funcionamiento del motor del vehículo. Aquí conocerás las principales características de la misma y su duración estimada.

La importancia de la correa de distribución: función y duración

El motor funciona mediante la apertura y cierre sucesivo de válvulas. Por lo tanto, tiene que haber un elemento que sincronice todo este movimiento para que no haya problemas. Las correas de distribución cumplen con esa función, manteniendo la tensión necesaria para que los movimientos del cigüeñal y del árbol de levas sean coordinados. En definitiva, gracias a este mecanismo el motor funciona bien y con la velocidad óptima.

Hay dos condiciones fundamentales que ha de cumplir una correa para que no haya problemas. En primer lugar, que esté tensada correctamente para que el movimiento sea el correcto y no haya disfunciones evitables. Por otra parte, se hace necesario que sea resistente, de ahí que la mayoría sean de caucho. En un primer momento, se utilizaban cadenas, pero hoy la mayoría de los fabricantes optan por correas porque son más silenciosas.

Conviene señalar que una correa que se rompe puede deteriorar el motor en pocos segundos. Este es el motivo por el que, si notamos la rotura, deberíamos parar inmediatamente. En el mejor de los casos, el problema quedará circunscrito a tener que cambiar la correa.

Historia de las correas de distribución

Las primeras correas, tal y como las conocemos, datan de 1945. La generalización de este sistema se dio en la década de 1960 y hoy es el mayoritario. Concretamente, fue Fiat quien apostó por la producción en masa de este componente para sus vehículos. En pocos años, este componente pasó a ser común en los vehículos para la clase media.

Las correas de distribución tienen pros y contras. Si bien es verdad que son más silenciosas, lo cierto es que tienen una duración media menor que las cadenas de distribución.

Cada cuánto hay que cambiar la correa de distribución

Lo cierto es que el momento del cambio de una correa suele estar pautado por el fabricante. Esto significa que puede haber una gran diferencia en función del modelo.

Ahora bien, y como principio general, la duración media de una correa es de entre 60.000 y 160.000 kilómetros o de cinco años. Una pauta razonable es hacer el cambio cada 100.000 kilómetros, aunque el tipo de conducción y la calidad del material pueden hacer variar los plazos. Además, no puedes olvidar que hay situaciones de deterioro repentino que pueden hacer cambiar esta planificación. Por lo tanto, y por lo que hemos comentado antes, si nos podemos anticipar a la situación, mejor que mejor.

Sí es importante recordar, sin embargo, que la avería de las correas de distribución es de las más caras. No en vano, afecta al funcionamiento del motor, por lo que conviene no dejar pasar los plazos.

Conclusión

La correa de distribución es un componente costoso, pero se puede ahorrar mucho si tú mismo sabes instalarla. Es aquí donde convendrá contar con un proveedor de confianza que te pueda proporcionar los componentes que necesitas al mejor precio del mercado.

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